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¿Que hace falta para montar un NICE español?

Desde hace años, muchos vienen reclamando que España necesita una evaluación de medicamentos de cara a su posicionamiento terapéutico y financiación por el Sistema Nacional de Salud. Es decir, un “NICE” (modelo inglés) o “Infarmed” (modelo portugués) español. Carlos Fernández Oropesa, en su estupendo blog, aboga por esto mismo. También Jaime Puig-Junoy en el suyo.

El acuerdo del Consejo Interterritorial de Agosto, que se reflejó en el Real Decreto de 19 de Agosto de 2011, parece que abre una vía en esta dirección, permitiendo un marco para establecer la financiación o no de los nuevos medicamentos y las condiciones de la misma. Sin embargo, los fundamentos son aún bastante pobres, y de momento dependen de una agencia española de medicamentos que se ha quedado atrás y es completamente dependiente del poder político, como se hace patente en el reciente Real Decreto que la re-constituye (16-Sep-2011).

Con esto, y ahora que parece que hay acuerdo y voluntad política para una evaluación de medicamentos en España, el gran riesgo es que se haga mal, y perdamos otros 10 años hasta que alguien se dé cuenta que “aquello” no funcionó.

Carlos Fdez Oropesa, en su blog, da con la clave de un elemento que es necesario para realizar una evaluación de medicamentos: liderazgo. Pero como él mismo señala, el liderazgo se gana con el tiempo, no hay otra forma. Jaime Puig-Junoy señala otra clave importantísima: independencia.

“Es necesaria la creación de una agencia de evaluación independiente, al estilo del Banco de España, emulando organismos similares en estos países y con la eficacia comparada y el coste por AVAC como guía y listón de medida. Una apuesta seria por el uso de la eficacia comparada en la financiación y precio de los medicamentos pasa por definir los criterios de selección de los medicamentos a evaluar (todos los nuevos, todos los no sometidos a precios de referencia, etc.), el tipo de estudios aceptados como evidencia, los estándares de las evaluaciones económicas a emplear, la forma de difundir e implementar las recomendaciones, un umbral de coste por AVAC, la difusión y publicidad de las recomendaciones de la agencia, la posibilidad de contratos de riesgo compartido para ciertos medicamentos, etc.”

Entonces, ¿qué hace falta, a nuestro juicio, para montar un “NICE” español?

Por supuesto, un principal requisito sería capacidad o competencia para hacer esto: encontrar a personas con aptitud y experiencia en la toma de decisiones y protocolización de medicamentos basada en la evidencia. Aunque esto parece obvio, a veces hay que señalar lo obvio. Quiere decir que no se harán nunca buenas evaluaciones acudiendo a la “eminencia” teorizante ni a los representantes de las sociedades profesionales (como se ha hecho en algunos casos que muchos conocemos).

Un segundo requisito es la actitud; tiene que hacerse con un sentido de salud pública, de servicio público, contando con la eficiencia y pensando en las consecuencias a nivel de todo el sietema sanitario.

Otra cosa que me parece que es condición “sine qua non” para hacer algo que funcione es ésta: independencia. Independencia doble: de los laboratorios y de los políticos. La primera está clara, y también la hemos sufrido. Si se mezcla en el proceso a personas que defienden los intereses de la industria, con lo complicadas que son ya de por sí las evaluaciones, la discusión se centra en aspectos espúreos y la calidad de la evaluación baja dramáticamente. Es necesario que todos (industria, sociedades profesionales, asociaciones de pacientes, etc.), participen, pero el núcleo de las evaluaciones tiene que ser ciantífico-sanitario. La segunda independencia es también fundamental. Si la agencia no tiene independencia política, si el ministro de sanidad no está temblando porque la agencia puede ponerle un informe impopular en el que se rechace bevacizumab en mama 3 meses antes de las elecciones, la agencia jamás funcionará, estará a merced de los vaivenes polítucos, como ya ha sucedido también en algunas experiencias. Esto funciona bien con Infarmed en Portugal.

Competencia científica, servicio público, doble independencia y capacidad de liderazgo pueden ser los cuatro fundamentos para hacer un posicionamiento de medicamentos en España. Trataremos de ello en una de las mesas del próximo congreso de la SAFH, el 19 de Abril de 2012.

Por supuesto, esta es mi opinión personal.  Puedo estar equivocado. Pero las experiencias positivas y negativas que ya hemos tenido, aunque limitadas y a menor nivel, enseñan mucho.

Emilio Alegre

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